Energía solar: la energía del futuro

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Parece que, poco a poco, la concienciación social para el aprovechamiento de las energías renovables va en aumento. Así lo han demostrado los últimos datos recogidos por la propia ONU, los cuales hablan de un nuevo récord en potencia solar consumida este pasado 2017. Concretamente, han sido 98 GW los que han establecido la cifra inaudita, no alcanzada por ninguna otra tecnología en el mundo. Junto a estos 98GW de energía solar, hay que sumar los 59 GW que han aportado el resto de energías renovables conocidas (a excepción de la energía hidráulica), así como los 35 GW de las plantas de carbón, los 38 GW de las de gas, 3 GW por las de petróleo y 11 GW en lo que respecta a la energía nuclear.

Así pues, la energía solar se ha situado en el podio de consumo, al igual que lo ha hecho en el de inversión. Más de 160 mil millones de dólares que superan en casi un 20% los registros recogidos el año pasado. Parece ser que la gran impulsora de estas cifras ha sido China, un país donde la industria de la energía solar ha crecido enormemente con 53 GW producidos, más de la mitad de la tasa mundial, y 86 mil millones invertidos por la causa. Gracias a la reducción de costes de la energía solar y, también, de la energía eólica, este aumento en las inversiones se ha visto impulsado y nos ofrece datos esperanzadores de cara al futuro de las energías renovables y, muy concretamente, de la energía solar.

Años de crecimiento para las energías renovables

El año pasado fue el octavo año consecutivo en el que la inversión mundial en fuentes de energía renovables excedió los 200 mil millones de dólares. Casi una década de liderazgo sostenible mundial energético, que ha contribuido a que el porcentaje de generación de electricidad renovable mundial haya pasado del 5,2% en 2007, a un 12,1% en 2017. Unos datos que, como decíamos, no han tenido en cuenta la aportación de la energía renovable generada por las hidráulicas, pero que sí ha contado con la energía solar, la eólica, la geotérmica, la biomasa o la conversión de residuos en energía.

No debemos olvidar, sin embargo, que la electricidad, renovable o no, genera emisiones de agentes en la atmósfera como es el CO2 (dióxido de carbono). Este gas, aunque vital para el ciclo de vida en la Tierra, tiene sus efectos negativos en exceso, como contribuir al denominado efecto invernadero que causa el calentamiento global. La electricidad generada por las energías renovables produce casi 2 gigatonelades de emisiones de este gas a escala mundial, una cifra que equivale, sólo, a las producidas actualmente por todo el sistema de transportes de los EEUU. No son datos alarmantes, sino más bien tranquilizantes y que pretenden, en cualquier caso, hacernos dar cuenta de cómo podemos cambiar el mundo, simplemente, haciendo un gesto de cara a la aceptación y concienciación de las fuentes de energía renovables para el consumo diario en todas nuestras actividades.